La nieve y el silencio

Llegó la nieve a las tierras del norte, en las montañas ha cambiado el paisaje, ahora  el contorno está dibujado por un trazo grueso de color blanco, que todo lo embellece.

Esta mañana cuando me cruzaba con los vecinos todo el mundo estaba feliz, siempre es así, no hay nada como la emoción de despertarte, mirar por la ventana y descubrir la primera gran nevada del invierno.

Y nos hemos ido a pasear, despacito y atentos a las sensaciones; el aire frío se siente intenso cuando entra por la nariz, la cara y las orejas se sonrojan, los pies se hunden en la nieve y esta cruje recibiéndolos suavemente, sacas el aire por la boca y ves el vaho, es invierno y es imposible no sentirse un poco más vivo.PinarNieve

Paramos un momento y atendemos a los sonidos; y pasan los segundos y nos llega, desde el pinar, el suave golpeteo de un pájaro carpintero ,  nada más, durante un rato no llegan sonidos, es entonces cuando percibes el “silencio de la nieve”. ¿Por qué ese silencio? Los copos de nieve cuando caen atrapan partículas de aire que facilitan la propagación del sonido, haciéndolo menos sonoro. Cuando los copos se van juntado dejan huecos que absorben las ondas sonoras. Así, se forma una “manta” que amortigua y atrapa los sonidos.

Es una experiencia interesante, pasear por la nieve, parar y escuchar, entonces en el “silencio de la nieve” te escuchas; mi respiración, el latido del corazón llevando sangre a mis músculos y bombeando fuerte para darme calor, y… claro, ahí están mis pensamientos; el silencio es una gran oportunidad para oír lo que tienes que decirte, para estar contigo, escucharte con amabilidad y aceptar lo que ocurre.

                                                                                                    Elisa Andrés

Flores de Invierno

EléboroFétidoLlega el invierno y, en estas latitudes, la gran mayoría de las plantas han terminado su ciclo reproductivo por lo que este es un período de letargo. Ya sea en forma de semilla o en forma de bulbo o raíz bajo la tierra, esperan. Esperan a que las condiciones cambien, a que los días sean más largos y las temperaturas más altas para entonces,  renacer y florecer..

Pero no todas las plantas siguen esa regla, algunas se la saltan, como la de la fotografía. Es un Eléboro, una planta que rompe el color apagado de los bosques en invierno con sus hojas grandes y divididas y con esas flores verdes.

Mientras caminaba y la fotografiaba pensaba en las palabras de Ausiàs Cebolla, profesor en el último Seminario del Máster de Mindfulness el viernes pasado, una clase apasionante y en la que entre otras muchas cosas, hablamos de dos conceptos; letargo y florecimiento, aplicados a personas. Y pensé, ¡como las plantas!, ¿estaré en este momento de mi vida en letargo o en periodo de florecimiento? Quizá encuentre la respuesta en las flores de invierno… y tú, ¿te lo has preguntado?.

Elisa Andrés

Por carreteras secundarias

CarreterasSecundarias

Nos gustan las carreteras secundarias, estrechas y sinuosas que siempre discurren por sitios bonitos. Nos hacen frenar, ir atentos a las curvas y nos permiten mirar y ver el paisaje.

Bajar la ventanilla, dejar que el viento nos dé en la cara y nos enrede el pelo, subir un poco el volumen y cantar bien alto esa canción que nos hace sentir tan bien.

Tardar un poco más en llegar pero haber vivido todo el tiempo.

Elisa Andrés

Mindfulness y Naturaleza

PaseoOtoñoMindfulness para parar, detener la mente y estar presentes aquí y ahora; capturar el momento como hacemos cuando tomamos una foto y entonces sí;  despertar y cambiar la forma de ver el mundo.

Entrar en un bosque, pasear despacio;  observar las luces que dibujan  los rayos de sol que se cuelan entre las copas de los árboles, percibir el aroma de la resina, de la madera vieja y húmeda, escuchar el ronco reclamo del arrendajo avisando de nuestra presencia, caminar sintiendo nuestras plantas de los pies sobre el suelo, conectarnos  a este momento para, por fin, sentirnos bien, en paz, libres.

Te proponemos Mindfulness y Naturaleza  para regresar al comienzo, a la esencia de nosotros mismos, una vuelta a los bosques, al mar, al desierto, al río, con el objetivo de vivir cada instante sin ansiedad, sin miedo.

Elisa Andrés